Tras unos días de descanso en Madrid, llegaba la hora de continuar la ruta, así que nos despedimos de nuestro amigo Javi y nos encarrilamos por el Camino Real de Guadalupe, cuya denominación "real" es porque era por donde los Reyes Católicos de la Casa de Trastamara y los
Austrias iban al Monasterio de Guadalupe. Al caer la noche hicimos una parada en Navalcarnero, ciudad que fue fundada a finales de 1499 para poner remedio a los conflictos entre las ciudades vecinas. Recorrimos las calles de la ciudad de norte a sur buscando un cobijo para dormir... y al final topamos con un polideportivo en obras, que estaba a medio terminar como consecuencia de la crisis. Encendimos las linternas e inspeccionamos el lugar y, vimos que había una amplia habitación apta y segura para montar la tienda de campaña y descansar. Aunque la habitación estaba totalmente oscura, porque no había hueco alguno por el que entrara un rayo de luz, sabíamos que ya era hora de levantarse, ya que se empezaban a oir los barullos de los automóviles. Al salir del recinto la escarcha rodeaba el paisaje y nos indicaba que la noche había sido fría. Proseguimos por el camino real, aunque el acondicionamiento de la vía era demasiado arenosa para nuestras bicicletas cargadas, así que en varias ocasiones Vanesa tuvo que arrastrar su biciclo para seguir la marcha. Con la espalda y las muñecas abatidas alcanzamos el pueblo de las Ventas de la Retamosa, situado en la provincia de Toledo. Esta vez nos fue más fácil encontrar un sitio para acampar, ya que tropezamos con un parque infantil abandonado que estaba a las afueras de la ciudad y que prometía ser un sitio tranquilo.
jueves, 24 de enero de 2013
jueves, 17 de enero de 2013
Tramo 12 y 13: Villacañas - Ocaña - Madrid
Por la mañana mientras charlábamos con nuestros compañeros del albergue, desayunábamos un calentito tazón de leche con chocolate y magdalenas, que íbamos recogiendo cadauno de nosotros de la pequeña mesa que estaba colocada en el pasillo. A continuación nos despedimos de nuestros amigos, ya que nuestras rutas iban a tomar rumbos diferentes, y recogimos las bicicletas del garaje para emprender el camino hacia la antigua "Vicus Cuminarius" la villa de Ocaña. Aún no hacía ni 15 minutos de pedaladas cuando el rodamiento del pinón de la bicicleta de Krunge se rompió intentando subir una cuesta... así que dimos la vuelta y descendimos hasta alcanzar la ciudad y un taller. El mecánico nos reparó la bici en un "plisplás" y nos indicó una ruta a seguir más llana, aunque esta nos obligaba a circular por autovía unos 15 km, los cuales pedaleamos como rayos para salir lo antes posible de las rectas velocípedas.Al llegar más pronto de lo previsto a nuestro destino tuvimos que esperar en la plaza de la ciudad hasta que abrieran la casa de acogida, pero la espera mereció la pena porque la cena que nos prepararon las monjitas de la parroquia fue un verdadero manjar de reyes.
De buena mañana, las monjitas ya tenían preparado el desayuno, así que fue comer y salir a saludar a las colinas redondeadas y a los numerosos cerros de Aranjuez.Tras una pequeña visita turística por el "Real Sitio y Villa de Aranjuez" nos dirijimos a Boadilla del Monte para conocer a Alicia y Alvaro de www.rodadas.net, quienes nos hospedarían en su casa y nos invitarían a la despedida de "Juanjo y Kiko" (www.travelingsouthward.com). Después de unos días con nuestros nuevos amigos, fuimos a Madrid, a visitar a otro buen amigo, Javi, quien nos acogería incondicionalmente en su casa para pasar las Navidades, y que nos llevaría de ruta por la "Tabacalera" y nos prepararía una exquisita cena con velas.
jueves, 3 de enero de 2013
Tramo 10 y 11: Mota del Cuervo - Quintanar de la Orden - Villacañas
Tras la batalla contra los gigantes descendimos la cuesta y cogimos la carretera que nos conducía al albergue de Quintanar de la Orden, donde nuestros nuevos amigos acudirían más tarde con el autobús. Cuando alcanzamos la ciudad acudimos al albergue, pero había un cartel que ponía "abierto a las 20:00h", así que nos quedaban muchas horas en la calle, por lo que decidimos ir a resguardarnos, y que mejor sitio que la estación de autobuses. Llegada la hora fuimos al centro y nos reunimos con nuestros amigos, quienes nos comentaron que se creían que nos habíamos desviado de la ruta, ya que estuvieron durante todo el trayecto con el autobús mirando por las ventanillas y no nos vieron... cosa normal si tenemos en cuenta que nosotros partimos tres horas antes que ellos.
Al día siguiente, salimos por la ciudad a dar una vuelta, y por la noche nos alojamos de nuevo en el mismo albergue y con la misma gente, ya que al ser domingo la mayoría de los "albergues" estaban cerrados, según nos indicaban nuestros amigos.
Al día siguiente, salimos por la ciudad a dar una vuelta, y por la noche nos alojamos de nuevo en el mismo albergue y con la misma gente, ya que al ser domingo la mayoría de los "albergues" estaban cerrados, según nos indicaban nuestros amigos.
El lunes se presentó fresquito pero sin viento, por lo que la ruta se hizo cómoda y llevadera, y casi sin darnos cuenta a las 11:00 de la mañana ya estábamos en Villacañas, localidad situada en La Mancha toledana.

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